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Indiscutiblemente no puede haber un gato vs. perro "justo". Normalmente los perros se acercana los gatos por curiosidad y los gatos por defecto los atacan.
Eso sí, como animal de compañía, no hay nada mejor que un perro. Un perro se siente de la familia, es leal, si hace algo malo viene con la cabeza baja aceptando su castigo, etc. El gato es taricionero, embaucador y egoísta. Cada uno tiene estas cualidades como forma de supervivencia. El gato la usa como animal solitario, furtivo y escurridizo; el perro cree en la fuerza de la unión y la manada.
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Y una vez más, los perros vuelven a demostrar su supremacía mamífera, su superioridad indiscutible frente a los gatos, esa pandilla de alimañas pérfidas, egoísttas, viles y rastreras (pero muy bonicas, vale, lo admito), y eso que en esta ocasión el chucho era más canijo que el felino, lástima no hubiera sido un Rotweiler, habría puesto las cosas en su sitio al momento...
Puto minino maligno, gordo y tacaño, mira que no querer compartir las crispis con el perrico orejudo con piel de vaca flaca, miradlo si que está en los huesos, pobrecico. Y aún así sale victorioso, fijaos en su ataque final, el "fatality" que le hace, a lo Bruce Lee o la grulla de Karate Kid, cuando se levanta sobre sus patas traseras y se abalanza sobre su malvado adversario, que retrocede despavorido, ante tal muestra de poder canino...
Once again, Dogs rulez, cats sucks!